Gastronomía

Tres pasos para armar una tabla de quesos deliciosa

Variedad de sabores y texturas, frutas y frutos secos, pan y un buen vino, y listos para disfrutar.

Las tablas de quesos son una tradición que se disfruta en mesas de todo el mundo, es el complemento perfecto para ocasiones especiales o para compartir un agradable momento en familia y con amigos. Además se convierten en un plato recursivo y delicioso.

 En Europa, con gran tradición quesera, esta tabla se suele servir entre el plato principal y el postre, y es un momento esencial, un interludio entre la parte caliente y salada y el final frío y dulce de una comida.

Quesos de Europa, entidad que promueve el consumo de este alimento, nos ofrece estos tres sencillos consejos para elaborar una tabla de quesos y tener un éxito asegurado.

1. Selección: se trata de calidad, no de cantidad. Un número ideal se mueve entre 3 y 5 quesos distintos, que aporten variedad de sabores y texturas, que procedan de diferentes tipos de leche (vaca, cabra, oveja, búfala, etc.)y diferentes técnicas de elaboración. Se puede ir de cremoso y suave a duro.

Calcular la cantidad puede ser la parte complicada para alguien que se proponga esta tarea, pero los expertos recomiendan calcular de 70 a 100 gramos de queso por persona en total.

Pida asesoría en el lugar de compra para lograr una tabla variada y armoniosa.

2. Presentación: el queso se debe poner a temperatura ambiente antes de servirlo, por lo menos 30 minutos a una hora antes, dependiendo del tipo y tamaño.

No hay una fórmula para presentar una tabla de quesos, pero se recomienda que se coloquen en círculo, con suficiente distancia entre sí para que no se toquen y sea fácil cortar y servir.

Puede poner unos en bloque, otros en tajadas y unos más en cuadritos.

Los quesos se deben organizar en sentido del reloj: del más suave al más complejo. Por ejemplo: brie, emmental, mimolette, fourme d’Ambert, comté, azul…

3. Maridaje con comida: tanto para variar de sabores como para decorar la tabla, se recomienda usar frutas, frutos secos y mermeladas.

Por ejemplo, se pueden cortar manzanas o peras en pedazos finos para mezclar con los quesos seleccionados.

También se pueden incluir higos, moras, pasas y duraznos secos para un complemento dulce y exótico. Además de nueces y almendras.

Así mismo, puede llevar bocadillo, mantequilla de ciruela o chutney.

Se puede dar un toque especial a los quesos fuertes rociándoles un poco de miel para darles un toque dulce.

Otro acompañamiento importante es el pan –por lo menos un par– que puede ser tostado o finas rebanadas de baguette. Si se sirven galletas, se deben seleccionar estilos suaves que no compitan con los quesos, que son los reales protagonistas.

Finalmente hay que elegir un buen vino. Algo de dulzor y fructífero en boca irá bien y para ello un rosé casa perfecto. Habrá quienes prefieran uno blanco.

Es importante mencionar que los quesos, debido a la enorme variedad que existe, nos permiten experimentar con un enorme abanico de posibilidades, y estos consejos nos permiten tener una mejor presentación y maridaje, pero sin olvidar que lo más importante es disfrutarlos con una buena compañía.